El boleto que recibió en sus manos hace cuatro años para venir a Bolivia fue un regalo de cumpleaños que le hizo su tía Margarita, que contrajo nupcias con un cruceño y quiso que su sobrino conozca Santa Cruz de la Sierra. Quizás la curiosidad que le embargó ese momento a Fabián Santana Reyes hizo que cambie el Caribe por Sudamérica y deje todo lo que ahora extraña: la familia, los amigos, el mar, la comida y la música.
Aquí se recortó el cabello -porque parecía un micrófono, cuenta- y cambió el look de rapero por algo mucho más acorde con los jóvenes de esta capital. Y a pesar de que su tía no lo dejó salir de la casa durante dos meses, se las ingenió para tener su propio espacio. Consiguió trabajo como ayudante de albañil y muy pronto la disciplina lo ascendió a maestro, ahora también es pintor. “No voy a dejar la albañilería por el modelaje. Haré las dos cosas, pero me concentraré más en lo segundo”, afirma y se dibuja una sonrisa en su rostro afrocaribeño. Leer más










